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De esas cosas cursis (parte 3)

Gabriela es de esas personas que sin saber por qué se siguen creando castillos en el aire, a pesar de todo, sigue queriendo que ellos sean un cuento de hadas y que Martín venga, una vez más, a declararle amor eterno. A cortejarla como princesa y a llevársela en su caballo blanco a recorrer el mundo.
***
Con el tiempo, Gabriela ha logrado entender que el amor eterno es una prueba de dedicación, de compartir, de paciencia, trabajo en equipo y de ganas, siendo ésta última la palabra clave de la ecuación.
Ganas de querer ver lo bonito de la otra persona sin exagerarlo, de aguantar su lado oscuro y de querer siempre descubrir todos sus matices. Porque entendió que los seres humanos son entes cambiantes, llenos de emociones y que éstas se transforman. Cambian como el cuerpo con la edad y el pensamiento con un libro o gracias simplemente a la imaginación. Cambiamos gracias y debido a nuestras experiencias. 
Pero en el amor, aunque todo cambie, lo que hay es sobre todo ganas de querer.
Gabriela …

De esas cosas cursis (Parte 2)

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El reencuentro de Gabriela y Martín comenzó mucho antes de que estuvieran frente a frente. Fue real cuando Martín hacía la maleta para llegar a Roma y ella escogía las medias que acompañarían su vestido azul.

Sin decírselo, ambos tenían mariposas en el estómago que actuaban como agujas de un reloj que iba en cuenta regresiva, ellas representaban un cúmulo de pensamientos, de ansiedad y de emociones que hacían del tiempo una máquina independiente en el centro del estómago.

Fue así como voló el tiempo de los preparativos y llegó el “Jour J”. El momento del encuentro se había convertido en una cantidad enorme de frases y coartadas preconcebidas para conseguir “el momento perfecto”. Todo eso para un incómodo abrazo y un “mucho gusto” de la parte de Martín como si nunca antes se hubieran visto, que hizo todo menos romper el hielo con Gabriela. No fue comenzar de cero pero fue sin duda una nueva línea de partida.



Como todo en esta historia, su primera cita no era cualquier cosa sino algo parec…

De esas cosas cursis (parte 1)

Gabriela y Martín no eran buenos en matemáticas, se consideraban personas de letras y no de números. Sin embargo, les quedaba muy claro que la probabilidad de haber encontrado el amor esa noche, tal como ellos lo hicieron, era ínfima.
Ella conocía casos similares, una de sus mejores amigas le sonrió a su obra favorita en un museo y él, creyendo que la sonrisa era para él, se la regreso halagado. Hoy, a pesar de la distancia, se quieren con todo el corazón.
No, no es imposible, pero ¿Cuál es la posibilidad? ¿Cuál es la estadística de encontrarse: borrachos y felices, en una ciudad extranjera, en el mismo espacio y tiempo, y, sobre todo, en la misma sintonía? La única respuesta que se le venía a la cabeza era, simplemente, porque un encuentro de ese tipo solo puede suceder cuando dos personas buscan lo mismo. Es una cuestión de energía y no de números y probabilidades.
Jamás imagino que alguien así podría gustarle, ¿de cuándo acá se deja ella seducir tan fácilmente, es más, de cuando acá l…

The Fountain, una historia de otros tiempos...

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Todo depende del cristal con que se mire.

Siempre me ha gustado ver, sí ver, la perspectiva. Darse cuenta por alguna razón que las situaciones, vistas desde otro punto, cambian en cuestión de segundos. Hace poco volví a ver The Fountain, una película bizarra, mística y  hermosa al mismo tiempo. Lo interesante es cómo, luego de 6 meses entre las dos veces que la vi, pude darle una dimensión completamente diferente.

La primera vez, el personaje de Hugh Jackman me pareció cerrado, incluso tímido y sin embargo comprometido con su ideal: conseguir una cura para un tumor cerebral. Tommy, su personaje principal absorbe la ciencia como única religión porque es ante todo comprobable y sobre todo, porque él no cree en nada más, incluso la muerte es una enfermedad, algo meramente físico. Eso dicho, no todo es gris; sus personajes complementarios muestran que ese ser (representando 3 veces por HJ) tiene una capacidad de amar enorme y un fuego interno que le permite ir más allá de la ciencia, movido …

Sin título o autor conocido

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"Yo, que me escupí en la cara, abusando de mí misma. Yo, que complací al cinismo, sobornando a quien me Amara. Yo, exigente y despiadada con nadie como conmigo. Yo, mi más cruento enemigo, mi juez y mí sentenciada...
Me levanté una mañana, cansada de no quererme, de apagarme,  oscurecerme, de que mi luz no brillara. Vi en el espejo mis ojos, mirándome en mi mirada,  tantas veces empañada por mirarme con enojo. Y me di ternura y vi, en ese rostro cansado, que me observaba extrañada, lo bella de lo que fui...
Me vi ante los que han sufrido, amparando el desamparo. Me vi austera, pero honrada, me vi noble, me vi erguida. Me vi alentando lo hermoso, me vi reparando heridas. Me vi siempre agradecida, sincera, ingenua y gozosa. Me vi venciendo al abismo, sin mancha, ni cicatriz.
Y quise hacerme feliz, honrando que soy yo misma...  que soy franca, solidaria, que soy leal y confiable,  que cuando envainé mi sable, aposté a lo humanitario... Sin autocompasión malsana, fui piadosa ante mi pena.
Me levanté mi…

Cartas Parisinas VIII

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Paris, una ciudad de solitarios

En las otras cartas parisinas que he escrito y en mis posts sobre los clichés y el amor a la francesa, escritos hace 3 y 4 años, siempre describo la forma en que los franceses se relacionan con sus propios sentimientos y las relaciones con la ciudad. Estas relaciones siempre son ambivalentes y la ciudad del amor lo era, para mi, gracias a los turistas que se besuquean en todos lados haciendo de nuestra ciudad ese cliché del francés como el romántico empedernido. Qué mal lo tienen lo turistas que no ven la realidad.
Lo chistoso es que después de 5 años de vida parisina, apenas entendí porqué somos felices viviendo aquí. De alguna manera los franceses, independientes pero comprometidos, distantes pero curiosos, solitarios pero siempre ocupados son los que viven realmente de Paris.
Vivimos de Paris porque es una ciudad hecha para solitarios, para que la compañía sea un gusto y no una necesidad, el compartir un placer y no una forma de integración social. Pari…

Moment d'un couple

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"Moment d'un couple" o "Momento de Pareja" es un libro que acabo de leer y que de alguna manera me marcó, porque para mi, es una fotografía límpida de lo que es en Francia tener una pareja y de su comportamiento respecto a las relaciones.



Nelly Alard, la autora del libro, propone una historia contemporánea y sobre todo méga real. Juliette y Olivier tienen 10 años de casados y viven la vida parisina. Son de izquierda por convicción y burgueses por comodidad. Una pareja que vive bien, que tiene dos hijos hermosos y disfrutan de los resto's, terrazas y de vacaciones bajo el sol. Solo que un día, así sin más, Olivier confiesa tener una aventura y que V., la otra, tiene una crisis por lo que él no podrá llegar al cine con Juliette.
Lo impresionante no es cómo el narrador cuenta como hacen Juliette, V. y Olivier para vivir esta situación y llegar del comienzo al final de la historia. Lo impresionante e interesante es leer cómo actúan los franceses, como eso que uno…