El romanticismo, el de verdad.
"Amar.te.duele". Cantó Natalia Lafourcade, cuánta razón tenía. Como todo en la vida, la semántica nos enreda el día a día y nos envuelve en dimensiones y significados infinitos, es por eso, que un grupo de intelectuales del siglo XIX se apoderó con la bandera del romanticismo para hacer de su causa una que entendiera todo el mundo, solo que, a mi parecer, escogieron la bandera equivocada. Porque el romanticismo, como movimiento social y literario, para mi, poco tiene que ver con el amor, al contrario, tiene mucho que ver con el desamor y la delgada linea de la inestabilidad sentimental. Sí, hay amor, claro que hay amor, pero para Standhal, Lamartine o Fontainbleu eso no era suficiente, incluso Chopin buscó a partir de su música hacernos sentir ligeramente miserables. Miserables porque el romanticismo se basa en esa materia prima de la soledad, de la tristeza y la distancia, el gusto por ese lugar del corazón donde nada es suficiente, era gente como dirían por l...